DIAMANTES

Etimológicamente procede del griego “adamas”, cuya traducción se corresponde con el irrompible, en clara alusión a su propiedad fisicoquímica más significativa y excepcional, la dureza. 

 

Su posesión en la antigüedad se vinculaba a creencias mágicas y significación de poder. Hoy en día, se asocia a imagen de éxito o a celebración especial en el ámbito sociocultural (celebración de una boda, nacimiento de un hijo...)

 

Su composición química es carbono puro cristalizado cúbicamente. Es la sustancia más dura que se conoce, y eso combinado con su brillo excepcional y su fuego reluciente, lo convierten en la más preciada de las gemas.

 

Se trata del producto más valioso que podemos adquirir en función de su masa. Su precio para un gramo (de una piedra de gran calidad) es en la actualidad de unos 150.000 euros. Su superlativo valor económico es debido a su escasez a nivel mundial y al control que ejercen sobre su comercialización, convirtiendo al diamante en una de las inversiones materiales más seguras que se pueden realizar, pues su precio se incrementa año a año.

 

Se debe de atender a cuatro propiedades que determinan el valor de la gema en el mercado, y son:


PUREZA

Los diamantes contienen en su interior impurezas o inclusiones. Suelen ser en su mayoría restos de carbono que no llegaron a cristalizar correctamente. Estas impurezas afectan, evidentemente, al brillo de la piedra. Su valoración se hace siempre con lupa de diez aumentos y lo que se mide es la cantidad o tamaño de estas inclusiones.

COLOR

Se valora la intensidad y calidad del color. Históricamente el color más conocido para el diamante era el blanco, en la actualidad se pueden conseguir en multitud de tonos (amarillos, azules, rojos, verdes...)

TALLA

Se denomina talla a la forma final que adquiere la gema una vez ha sido trabajada por el profesional llamado lapidario. Lo que se valora es la corrección de la forma a las proporciones del modelo. Así por lo general se han estandarizado una serie de tallas para facilitar la labor del joyero. La redonda, conocidísima como brillante, es la más extendida, pero también existe cuadrada (princesa), rectángular (baguette), pera, corazón, triángulo...

PESO

El patrón de masa establecido es el quilate (ct), equivalente a 0,2 gramos. Un gramo equivale a 5 quilates. Cada quilate se divide en 100 puntos, así una piedra de medio quilate equivale a 0,5 kilates.